Reseña: Pyongyang (Guy Delisle)

PYONGYANG


Editorial: L´Association
Año publicación: 2003
Guión: Guy Delisle
Dibujo: Guy Delisle

Reseña: El Buen Ñoño
Wise.

Hoy, queridos hermanos de
cofradía, damos una breve revisita a un comic poco conocido en el
mundo mainstream del noveno arte, pero que se ha ganado un lugar
especial en el corazón de los conocedores. Me refiero a la novela
estrella de Guy Delisle: “Pyongyang”.

Como muchos de ustedes
sabrán, ese nombre corresponde a la capital de Corea Del Norte. Y es
que Delisle, artista canadiense, tiene más de un trabajo con nombre
de ciudad. Entre otros podemos nombrar Shenzhen, Burma y Jerusalén,
todas excelentes piezas. Esto ocurre porque nuestro narrador es
además el protagonista de sus propias aventuras, y en ellas nos
cuenta su singular travesía autobiográfica por el derrotero de
turno al que le toca arribar. Como sea, su viaje más aclamado y
conocido es el que realizó a Corea Del Norte, lugar al que debió
viajar por motivos de su trabajo en animación.


Si se basan sólo en esta
descripción, más bien fría y un tanto vacía, puede que imaginen
un relato similar a una columna más en la sección “Viajes” de
ese periódico común y corriente. Pero no se engañen, amigos: nada
más lejos de la realidad. El viaje de Guy a Pyongyang es un disfrute
de principio a fin, sin grandes momentos climáticos pero también
sin decaer a lo largo de sus ciento setenta y pocas páginas, en las
cuales a cada momento se evidencia el choque cultural que representa
para un occidental el seguir las costumbres de una sociedad de
oriente. Si a eso le sumamos que dicha cultura encima está adornada
por un gobierno totalitario, muy hermético y fuertemente centrado en
su líder político, los momentos graciosos y reflexivos no demoran
en aparecer en proporciones similares. Igualmente, para los coreanos
que interactúan con Guy -ya sean sus guías turísticos que más
bien lo escoltan como policías, o la gente a su cargo en el estudio
de animación (con los cuales debe comunicarse a punta de señas o
recurriendo a cualquier medio necesario)- también es toda una
experiencia el compartir el día a día con un extranjero que se
divierte, se asombra y hasta se asusta a veces con algo que para
ellos es el pan de cada día. De todos, absolutamente todos los días,
y quién sabe por cuánto tiempo.

Así, y sin pretender
spoilear bellos dulces como el delicioso rol que juegan la novela
“1984” del maestro Orwell, o la canción “Get up, stand up”
del gran Bob Marley, sí puedo adelantar que este relato, mezcla
entre reportaje, novela y autobiografía, nos cuenta de manera
cercana y aterrizada cómo es vivir por unos cuantos meses en un
lugar diametralmente opuesto a aquel del cual uno proviene. Delisle
no tirita en criticar aquello que va descubriendo y no le agrada,
pero ofrece la visión justa de quien intenta (y a veces logra)
conocer a la persona detrás del funcionario, y la vida cotidiana de
la gente detrás del régimen. No siempre lo consigue, pero muchas
veces sí puede descorrer el velo de la propaganda, y lo que hay
detrás es horrible, impactante, hermoso, desesperante, tierno y
sobrecogedor a la vez.

Una mescolanza de
emociones y pensamientos, tal como la vida humana. Y es un placer
poder mirar más allá de ese velo que Guy Delisle descorre para
nosotros en “Pyongyang”.

8/10






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