Reseña Comics: Decimation



DECIMATION

Fecha de publicación: Enero de 2006 a Agosto de 2006.
Autores: Craig Kyle, Chris Yost, Chris Claremont , Peter Milligan, David Hine, Peter David, entre otros.
Artistas: Aaron Lopresti, Salvador Larroca, Chris Bachalo, Jim Muniz, Ryan Sook, entre otros.
Reseña: El buen Ñoño Wise.

Seguimos con la novena reseña de esta seguidilla Marvel, que busca darle sentido a la macronovela que discurre tras el telón editorial de la casa de las ideas, y esta vez es menester abordar un landscape en vez de un evento.  ¿Qué es eso de landscape? Así se le llama al panorama posterior a un evento, que a su vez corresponde a un suceso -o a un conjunto de estos- que cambia (o debería cambiar) de manera importante el statu quo de un grupo de personajes. Un ejemplo sería “Reinado Oscuro” después del evento “Invasión Secreta”. Una suerte de “cómo quedaron las cosas después de tamaña #%$&#@”.

Breve repaso de lo anterior: vimos el fin de Los Vengadores a manos de una Bruja Escarlata fuera de control. Presenciamos su renacimiento con una nueva formación, que contempla a Logan, Peter Parker y al superhéroe más poderoso del planeta Tierra: El Vigía (entre varios otros). Esta alineación es reunida con motivo de una fuga orquestada por una mano aún anónima, que será develada mucho más adelante. Atestiguamos la tremenda historia de la escuela de Xavier re-armada y sin Charles, combatiendo contra la cura mutante, Ord de Breakworld y la sala de Peligro con un nivel narrativo y artístico casi perfecto. Vimos cómo Spiderman comienza una nueva vida junto a sus dos mujeres en la torre de Los Vengadores, pero algo parece afectar su salud. Conocimos a seis talentosos niños que buscan ayudar, pero que esconden mucho más de lo que muestran, y finalmente… leímos la historia de Charles perdiendo el escaso control que tenía sobre Wanda, y de X-Men y Vengadores intentando llegar a ella en Genosha, sólo para ser transportados a un mundo llamado “Dinastía de M” que parecía cumplir los deseos más ocultos de cada uno de ellos. ¿El resultado? Ese mundo supuestamente ideal se desmorona, y Wanda -convencida de que el problema son los mutantes y la causa de su padre en nombre de estos- proclama tres palabras.

Afortunadamente para nuestros amados actores, y muy convenientemente para la editorial, tanto Emma Frost como el Doc Strange pudieron proveer de algún tipo de defensa psíquico-mágica que dejó inmune de este acto a la mayoría de los presentes en la batalla. Pero no a todos, y en consecuencia sólo algunos tienen memoria de lo que pasó, y de las vidas que vivían en ese extraño mundo. Es por eso que el aftermath de “House of M” fue el punto alto del evento, y se agradece que el autor se tomara un número completo para cerrar adecuadamente tantos acontecimientos secundarios.  Así, en el número 8 y final pudimos ver el comienzo real de semejante calamidad, con un Peter Parker muy conmocionado psicoemocionalmente después de tanto juego mental, con una Jessica Drew que suelta “¿A nadie más le apetece gritar?” tras comprobar que sólo algunos de ellos recuerdan lo ocurrido, y con un Dr. Strange en shock tras esta desgracia. Una viñeta que realmente me impactó:

Volvemos a nuestro mundo. Sin embargo, más de un 90% de la población Homo superior ha perdido sus poderes, pero esta estimación se queda corta y aparentemente menos de 200 mutantes conservan su gen X. Algunos han muerto, otros están felices, muchos se lamentan, y algunos fanáticos lo ven como una señal de Dios. Esto es Decimation.

Pero, ¿por dónde empezar? Una catástrofe de proporciones planetarias tiene repercusiones en la misma escala, y cada colección que incluía mutantes arranca con el sello “Decimation” en su cabecera, contando sus propias historias. Uncanny X-Men, New Excalibur, New X-Men, X-Factor, X-Men a secas… los títulos sobran. De ahí la necesidad de un orden de lectura que nos diga qué seguir y hasta donde. Todo por supuesto en tono de sugerencia, que siempre se puede leer todo de todos si tenemos el tiempo y las ganas.

Sin embargo, si no es así y sólo queremos leer lo fundamental para entender lo que se viene más adelante (además de incluir cosas de calidad), es mejor ceñirnos a este mini-orden que reúne lo digno de ser reseñado:

Decimation:

1. New X-Men #20.
2. House of M – The Day After.
3. X-Men #177.
4. New X-Men #21.
5. Uncanny X-Men #466.
6. New X-Men #22 y #23.
7. X-Men #178 y #179.
8. Son of M #01 y #02.
9. Uncanny X-Men #467 y #468.
10. X-Men – The 198 #01 al #05.
11. Son of M #03 al #06.
12. X-Factor #01 al #04.

Aquí tendremos para regodearnos con los efectos del “Día M”. En “New X-Men” presenciaremos las consecuencias en los estudiantes y cómo muchos dejarán de serlo, en una colección lúdica pero medianamente prescindible que tiene cómo utilidad el proveer de un marco referencial para lograr dimensionar adecuadamente la calamidad causada por Wanda. “X-Men: The Day After” nos entregará un panorama general intentando panear a todas las colecciones desprendidas en este landscape, además de plantear el conflicto de la presencia de centinelas resguardando la mansión de la Escuela Xavier, convertida implícitamente en un santuario mutante. En “X-Men” veremos el desarrollo de este trance, además de presenciar el destino de otros Hombres X que abandonan la mansión (y que nunca vimos que estuvieran ahí durante Astonishing X-Men. ¿Será que llegaron ahí por el desastre?).

En “Uncanny X-Men” nos centraremos en Rachel Grey, hija de Scott y Jean de un futuro alternativo, que trata de adaptarse a una vida con la familia de su fallecida madre mientras un grupo amenazante la busca. Estos dos últimos títulos nos serán esenciales poco más adelante, cuando abordemos “Ascensión y caída del imperio Shi’ar”. Luego, los 5 números de “The 198”, que introducen a dos personajes increíbles: Absolon Mercator y Johnny D, con este último perdiéndose en un mar de cambios de autor más adelante, a pesar de su increíble potencial. Las portadas, hechas por un tal Juan Doe, son un verdadero lujo, mezclando arte conceptual y propaganda revolucionaria. La trama es muy interesante además de estar bien escrita. Para muestra un botón: Mercator es comúnmente llamado “Mr. M”, y según los X-Men y sus lecturas es un mutante nivel Omega. Lo único bajo a mi gusto es la actuación de los X-Men que, si bien conflictuada y reticente, está dispuesta a convertir la finca Xavier en un santuario muy parecido a un campo de concentración, así que puntos menos para el autor porque eso se ve difícil y forzado. Así y todo, vale la pena leer el arco.

Finalmente, “Son of M”, muy buen arco que nos narra qué pasó con el autor intelectual de la Dinastía de M, quien irónicamente tampoco tiene sus poderes, pero los quiere de vuelta. La discapacidad para un velocista es moverse como una persona normal, como si nosotros nos convirtiéramos en caracoles. Desesperante. Además, este arco después dará pie a otro que viene más adelante llamado “Silent War”, con los Inhumanos como protagonistas. Por si fuera poco, parte con Spiderman encontrando a Pietro y demostrando en forma desnuda su pérdida.

“Dicen que no hay nada peor que enterrar a tu hijo… Bien, déjame decirte algo, Pietro: sí hay algo peor. Mi hijo está muerto, y no puedo enterrarlo porque nunca ha existido. Ni siquiera puedo contárselo a mi esposa. Esta mañana, ¿sabes qué? Estaba allí sentado con todos esos recuerdos dándome vueltas en la cabeza, estaba sufriendo por mi hijo muerto y ella me contó un chiste que oyó en Letterman… ¡Y me ha preguntado que por qué no me he reído!”
Si alguno de ustedes es padre… wow. Eso se siente fuerte. Nivel volverse loco.

Hay más que estos títulos sugeridos, como “Sentinel Squad: ONE” y otras basuras, pero lo recomendado está en la lista. Sin embargo, y a riesgo de parecer majadero, les sugiero que lean al menos “Son of M”, y les ruego encarecidamente que traten de hacerse con “X-Factor: Diezmados”. Cuatro números increíblemente buenos a cargo del aclamado Peter David, que se luce contando las nuevas aventuras de la agencia de investigaciones llamada X-Factor, con Jamie Madrox a la cabeza y en compañía de Rahne, Theresa Cassidy a.k.a. Syrin, Monet St. Croix, entre otros interesantes individuos. Además, ¿querían saber qué fue de la enigmática Layla Miller? ¡Aquí hay que leer! Se puede dejar para después de “The 198” sin problemas, y realmente vale la pena, ya que es lo mejor de todo lo mencionado desde el punto de vista literario (aun cuando no tenga mucho que ver con el resto de los hechos).

Igualmente, si lo vuestro es por Wolverine, hay cinco números  que lo embarcan en un viaje que inicia con retrospección: por fin Logan lo recuerda todo, y eso significa que hay gente que pagará caro ciertos actos. Wolverine del #36 al #40, en un arco llamado “Orígenes y finales”. Desde aquí surgirá la colección “Wolverine Origins” que más adelante traerá a la vida a importantes actores, y que pueden tomar en cualquier momento, incluso después de X-Factor.

Así, este es el panorama mutante después de tan desastrosa debacle. El “Wandazo” mató a demasiados y devastó emocionalmente a una comunidad víctima de horror tras horror. Más le vale a la Bruja Escarlata no aparecerse  en la Tierra-616 por unos cuantos años… ya que sabemos que nada permanece muerto para siempre.


Mis notas:

New X-Men: 6,5/10.
X-Men: 6,4/10.
Uncanny X-Men: 7,2/10.
Son of M: 7,8/10.
X-Factor: 8,8/10.
Wolverine – Orígenes y finales: 6/10.

Reseña Comics: Batman & Drácula



BATMAN & DRÁCULA: TRILOGÍA DEL VAMPIRO

Editorial: DC Comics
Fecha de Publicación: 1991 – 1999
Contiene: Lluvia roja, Tormenta de sangre y Niebla Carmesí
Guionista: Doug Moench
Dibujante: Kelley Jones
Reseña: Ñoño Cool

Creo que a esta altura del partido con la línea Elseworld totalmente difunta, se puede contar hacia atrás y ver que fue Batman el que protagonizó la gran mayoría de ellos, siendo seguido por el Hombre de Acero unos pasos más atrás. Nuestro Caballero Oscuro ha sido un Linterna Verde, nacido desde Krypton, un vigilante en la era victoriana, pirata, batallado a Cthulhu, como el creador de Frankestein, un villano demente, soldado de la iglesia católica, y muchas, muchas más encarnaciones. Por esto era inevitable que moviéndolo de lugar en lugar, época en época y contexto en contexto, no se topara con el único e irrepetible Conde Drácula.

La trilogía está en manos de Doug Moench y Kelley Jones, y son unas colecciones de Elseworlds que confrontan a nuestro protagonista con una oscuridad imparable en los primeros días de su carrera. Ambos hombres escribieron muchas historias en los 80’s y 90’s trabajando en arcos tan famosos como Knightfall, donde vemos a Bruce ser vencido por Bane quien le quiebra su espalda; o la continuación de Batman: Año Uno conocida como Prey que funciona como crítica a la obra de Miller.

Todo Batman: Vampire es una historia brutal y oscura, casi nihilista si nos ponemos a pensar, bañada en gore, sangre y violencia fuertemente influenciada por The Dark Knight Returns, presentándonos un vigilante progresivamente más y más oscuro y que se transforma en alguien más brutal en la guerra contra el crimen.

El poner al hombre murciélago en contra del señor de los vampiros es una opción obvia e irónica, y es extraño que no sucediese antes, aunque claro, dado sus contextos dispares creo que se necesitaba una idea muy creativa para que el resultado de su cruce no resultase una parodia de si mismo. Lo bueno es que al menos el primer tomo “LLUVIA ROJA” cumple las expectativas y las supera, sosteniéndose a sí misma como una magnífica reimaginación de terror en lo que a los comics de Batman se refiere.

En toda la historia se van esbozando las personalidades, sus similitudes y las alarmantes pocas discrepancias entre ambos. Aquí el Sr. Wayne es arrinconado en la esquina proverbial de la que no puede escapar, y el obstáculo que impide cualquier maniobra evasiva es el rey de todos los chupasangres, el propio Drácula. Mr. colmillos ha estado ocupado alimentándose de los vagabundos, construyendo lentamente un ejército que planea utilizar en el proceso de conquistar Gotham, una ciudad que ha estado carcomiéndose a si misma durante décadas.

El escenario es ideal para Dracula, pero una banda de vampiros renegados que le han estado siguiendo pero no comparten sus deseos de con, ven la importancia que alguien con habilidades de Batman podría desempeñar en el derrocamiento del Conde si se le transformase en Vampiro… si es que ese Batman no es un vampiro ya.

Tanya, una antigua aliada de Drácula nos ayuda a iniciar la progresiva vampirización de Batman, ya que no podrá derrotar al señor chupasangre si no juegan en el mismo terreno. Despuñes transformado física y mentalmente está listo para a enfrentarse a uno de los villanos más infames jamás conjurados mientras trata de mantener su código moral en las corruptas condiciones en las que terminará encontrándose.

Gracias a ser un Elseworld podemos ver cosas que en un tebeo regular de Batman no se atreverían a mostrar: Bruce teniendo una crisis psicótica, haciendo masivos errores de juicio, haciendo cosas irreparables cuando se le pasa la mano en sus técnicas de interrogación, etc. Nos ponen a Batman siendo forzado a cruzar líneas de las que jamás podrá recuperarse, si creían que el murciélago de los 90 era oscuro, esta versión es fatalistamente depresiva. Es un Bruce que luego de la tragedia con Dent ha visto al abismo y este se lo ha tragado, cree que la oscuridad de la humanidad se la está comiendo viva y no hay forma de salvarla, y lo mismo pasa con él, cada vez el vigilante ocupa más la identidad del hombre; de hecho en el tebeo muchas de las peores cosas vistas en él son cometidas por humanos en vez de monstruos, demostrando que nosotros somos el verdadero mal.

Y cuando se vuelve Vampiro, Wayne es completamente destruido y solo Batman queda. Diablos, cuando Wayne es una sombra podemos ver a Bat asechando a Alfred por su sangre mirándolo con hambre. Él podrá estar feliz de poder ser un vigilante a tiempo completo con sus poderes nuevos, pero Alfred y el lector están invitados a ver lo grotesco y triste que será su vida de aquí en adelante.

Hay momentos en que Batman parece excesivamente sombrío, sobre todo en sus meditaciones con respecto a la fe y la vida futura. Tanto Bruce y Drácula parecen negar la existencia de cualquier mundo mejor después de éste. «La verdadera muerte es nada más que oscuridad, un vacío de fría oscuridad» Drácula nos dice. Esta observación se confirma más tarde por Bruce, cuando narra su propia no-muerte. «No hay manera de saber, no hay tiempo aquí, nada más que negrura…» Sólo está la nada. Parece que los personajes atrapados dentro de esta Gotham alternativa están condenados a una vida de dolor y sufrimiento… antes el vacío eterno.

El primer volumen “LLUVIA ROJA” es por lejos el mejor, lleno de momentos imprevisibles, giros entretenidos y una gran exploración sumida en el género del terror. Y claro, cuando al murciélago le salen alas, todo se vuelve muchísimo más brutal en ese punto. Creo que además podría decir que Lluvia Roja es la única parte de la trilogía que es excelente, que no cae en cosas como meter a sus otros enemigos como Joker o Catwoman para hacer las cosas más “interesantes” sino que el interés radica en el conflicto vampírico en si, que es una maldita pesadilla en vida para nuestro héroe. Los dos tomos siguientes son entretenidos nada más, no pasan de eso; pero este si que es el que recomiendo leer si o si.

El segundo episodio se llama “TORMENTA DE SANGRE” la historia avanza aún más, y esta vez si recurre a los villanos clásicos de su universo para que enfrenten a este vampiresco Caballero Oscuro. Tenemos al Joker como un nuevo líder de un culto vampírico en Gotham e inicia una masacre sin sentido mientras que Selina Kyle es mordida por un chupasangre transformado en bestia (los que no sepan que los vampiros pueden hacer eso, lean Drácula de Bram Stoker, es uno de los poderes originales del vampiro) que la transfigura a ella en una mujer-pantera. Ella hará equipo con Batman quien combate su sed de sangre y terminan desatando el infierno hacia el Joker.

Este segundo tomo argumentalmente hablando es muy light en comparación tanto en acción, caracterización, planteamientos y más. No es tan depresivamente oscura como la primera pero más violencia que otra cosa, aunque no estamos libres de momentos visuales muy impactantes y salvajes.

En el episodio final “NIEBLA CARMESÍ” por otro lado cae demasiado en lo oscuro y deprimente. De Batman no queda rastro del hombre que fue, ya no luce humano en lo más mínimo, es solo un frágil esqueleto bajo la capucha. Es un Batman que ha sacrificado a Bruce Wayne con el fin de avanzar en su propia búsqueda sombría y dado su salvajismo, se ha vuelto una amenaza aún más peligrosa de lo que Drácula jamás fue.

Lo que nos queda claro es que Alfred siente demasiado cariño por Bruce, o un sentido del deber hacia su maestro demasiado grande, porque es él quien le da sangre para que renazca cada vez que muere por quedar seco. Es leal y jamás hace preguntas, cosa que frente a un Batman con la moral en el lugar correcto no sería un problema, pero con este nuevo murciélago hace ver a Alfred en una luz muy oscura, no deja al amo Wayne ni en esas condiciones… me gusta cuando Bruce le dice “I-idiota… ¿qué se necesita… para que me abandones?” y el mayordomo solo le mira a los ojos.

Afortunadamente para los inocentes, su objetivo son versiones mucho más oscuras y llevadas al límite de su galería de villanos, incluso los más inofensivos como el Riddler ahora era un psicótico asesino. Con enemigos de ese tipo, Batman es empujado demasiado lejos y sus métodos son menos y menos lo que podrías asociar con alguien consiente y más como un animal, y por esto Alfred y el Comisionado Gordon deberán unir fuerza con el resto de los villanos sobrevivientes para detenerlo definitivamente… mientras él está masacrando a todos en un baño de sangre dentro de Arkham, una completa purga. ¿Podrán detener al que antes fue su mayor protector?

La saga a medida que avanza involuciona. Comienza argumentalmente fuerte pero se debilita y se hace insustancial más y más, pero los diálogos son lo que mantiene todo a flote. Se nota que luego del primer número la narrativa se quedó carente de interés y por eso nos lanzan personajes clásicos de la galería de villanos para rellenar; es evidente que finalizada LLUVIA ROJA el argumento se quedó sin cosas por contar y solo nos entrega violencia y ultra violencia, combate y asesinatos al granel, salvajadas horripilantes que mantienen tu vista ocupada pero que son una mera sombra del primer tomo.

Kelley Jones en el dibujo es un maestro, se nota que fue él quien ayudó a crear el estilo visual del murciélago en los 90, añadiéndole un tono mucho más gótico y monstruoso a su traje; fue él quien le puso esas bati-orejas tan altas en su altamente estilizado Batman. Y aquí empuja su estilo al máximo, para poder entrar en el mundo del horror de otro mundo, grotesco pero hermoso a la vez. Si bien en Lluvia Roja es donde más se luce, en los tomos siguientes sigue igual de consistente y sorprendente.

 La Trilogía del Vampiro no es un clásico de Batman ni nada por el estilo, pero es una lectura entretenida, en especial el primer malsano tomo, que es tanto una suerte de deconstrucción del murciélago oscuro de los 90 que dominó el mundo del tebeo luego de que Frank Miller trabajase en el personaje, así como una obra de terror retorcido de buen corte. Luego se vuelve un gore-fest, pero vale la pena leerlo por lo enfermizo que son los diseños de los villanos reimaginados como Two-Face o el Joker. Si son fans del horror gótico y quieren ver caer a Batman hacia el abismo que tanto le gusta mirar en su tiempo de vigilante, esto es para ustedes… si solo quieren ver al Batsy clásico patear vampiros sin caer en ningún dilema moral y solo tener golpes y acción, la película animada Batman vs Drácula es más su estilo.

Lluvia Roja: 9/10                           
Tormenta de Sangre: 6/10
Niebla Carmesí: 5.5/10


Post:      Elseworlds de Batman



Reseña Comic: Robocop vs Terminator



ROBOCOP VS TERMINATOR

Editorial: Darkhorse Comics
Fecha de Publicación: 1992
Guionista: Frank Miller 
Dibujante: Walter Simonson
Reseña: Ñoño Cool

Volvamos a los años 80 por un momento. Donde el cine de acción estaba dominado por hombres de músculos sobre los músculos, sudando masculinidad mientras repartían granadas, balazos, patadas y golpes a mansalva. Entre los invencibles héroes y villanos de la pantalla gigante ochentera teníamos a Sylvester Stallone, Jean-Claude Van Damme, Chuck Norris, Kurt Russel y Steven Seagal, aunque el maestro de maestros en cuanto al género siempre fue Arnold Schwarzenegger, cada uno interpretando seres durísimos, sin emociones, casi robóticos que destruían todo a su paso. Por esto, el paso más lógico era que si nuestros héroes y villanos ya eran como máquinas, ahora teníamos que tener máquinas protagonizando los films.

De ahí nacen el Terminator y Robocop, los dos personajes más famosos que se encuentran a medio camino entre ser humanos y seres metálicos en la historia del cine de ciencia ficción, uno es un robot que finge ser una persona, y el otro una persona que está condenado a vivir como robot. Ambas franquicias estaban hechas para cruzarse en algún punto, mucho más que Freddy y Jason o el Alien y el Depredador. Esto a pesar de ser conceptualmente muy dispares, dado sus estilos, propósitos y contextos; ya que las similaritudes están ahí. 

Todos y digo TODOS en los 80 los querían ver pelear entre ellos, y hasta el día de hoy el debate continúa, habiendo decenas de videos en el internet donde buscan una respuesta de quien sería el vencedor ya sea en combates a la muerte o batallas de rap; solo el «Stallone vs Schwarzenegger» los superaba en los círculos de los fans de películas de acción de la época. Por eso cuando una compañía tuvo los derechos de ambas franquicias en un punto creó una serie de videojuegos, y claro, un tebeo crossover.

Para llevar a cabo la tarea, no se buscaron autores desconocidos sino que dos monstruos de la industria: Frank Miller y Walter Simonson, y ambos estaban pasando el periodo de fama luego de estar en la cima de sus respectivas carreras. Miller había hace poco cambiado el mundo del tebeo para siempre con su paso por Daredevil, luego Batman y creado Sin City como la guinda de la torta, en esta época a pesar de no entregar siempre oro puro, era una figura respetada al nivel de la adoración, considerado un dios del comic, y no un hombre cualquiera con ideas y ejecuciones legendarias pero que también puede caer en feos errores como ahora; y Simonson forjó maravillas en su etapa con Thor, Fantastic Four, X-Factor y más, posicionándose junto con Miller, Jim Starling y John Byrne como esos autores que podían tanto dibujar como guionizar productos de lujo. Así que era la época perfecta para sacar este comic.

Y aún así les digo que no esperen un producto sin fallas y completamente maravilloso, pues tiene sus problemas; pero son muy menores comparadas con la acertada mezcla del futuro apocalíptico del Terminator y el corrupto Detroit de Robocop. La trama es simple y tiene todo el sabor a una película ochentera: cuando los humanos sobrevivientes del futuro descubren que la tecnología que trajo de vuelta de la muerte a Alex Murphy y lo transformó en Robocop fue la que también dio origen a Skynet, mandan una soldado atrás en el tiempo para eliminarle antes de que él de origen a la red asesina, mientras que Skynet envía un escuadrón de Terminator a protegerlo y así preservar su existencia, no importa lo que cueste; como una versión torcida de las tramas clásicas para salvar a Sarah y John Connor. Esto llevará a Murphy a luchar a través de varios viajes en el tiempo contra la soldado que le da cacería, así como combatir a la misma Skynet que le intenta proteger, pues se niega a ser el causante del apocalipsis sobre la gente que ha jurado proteger.

La mezcla de las franquicias es casi perfecta, tenemos los viajes temporales del futuro al presente pero este es uno distópico y no el normal de siempre, los problemas psicológicos y morales de Murphy por su identidad son aumentados dado que se le mezcla su rol en el fin de la humanidad, que lleva a la que es tal vez la mejor exploración del personaje en cualquier medio, mostrando que prefiere refugiarse en su lado máquina para esconderse de la pérdida que significó su transformación, y aún así debe ser lo suficientemente humano para proteger al futuro de los metálicos asesinos. Y como no, tenemos armas gigantes, explosiones, agresividad, mucha violencia y como no, Robocop luchando contra Terminator.

La historia tiene momentos de pura ciencia ficción en ella, ya que presenciamos la reescritura de la línea temporal gracias a muchos viajes al pasado que tratan de sobreponerse uno sobre otro y eliminar lo que el otro cambió. Tenemos viñetas o páginas completas que se repiten pero con pequeños o sutiles cambios para mostrar que es lo que la disrupción cronal cambió esta vez; se nota MUCHO aquí la influencia de Simonson sobre Miller por el contexto temático de sci-fi por sobre el noir que domina Frank, que aquí ni aparece. PERO eso no significa que Miller no deje sus huellas por todo el tebeo, ya que su estilo se mueve por las páginas en cada momento, con hiperviolencia cruda y sucia, toques sexualizados, personajes ultra masculinos como protagonistas, caos, corrupción y crueldad por doquier; digo Robocop por momentos se vuelve la epítome del machismo y la única forma en que sea más viril es que está bañado en sangre y prenda un cigarro con su revólver mientras se afeita con un machete de metro y medio y dos mujeres suspiran por él abrazadas a sus piernas al son de una canción de AC/DC. Esto es Miller por donde se le vea.


El dibujo de Simonson es perfecto para este tebeo y acompaña esta lluvia de testosterona metalizada de manera magnífica, las onomatopeyas le dan un toque retro total y su estilo ferozmente kinético pero lleno de detalles hace que todo se lea de una manera muy rápida. No es uno de sus mejores trabajos pero no tiene que serlo, ya que NADIE en el mundo del comic dibuja como Simonson, y sus trazos son únicos y una belleza para los ojos.


En conclusión, este tebeo es una maravilla para los amantes de la ciencia ficción ochentera o las películas de acción de dicha época, donde dos íconos del ayer se enfrentan en una batalla más que de solo golpes de puño metálico y balazos en sus pechos de acero, pues ocupan todo lo que poseen sus arsenales conceptuales para producir un clásico del género a pesar de no estar en formato de película y si de comic. 


8.5/10


Post:    Robocop (lo contiene)




Reseña Comic: Pingüino Dolor y Prejuicio



PINGÜINO: DOLOR Y PREJUICIO

Editorial: DC Comics
Fecha de Publicación: Octubre, 2012
Guionista: Greg Hurwitz
Dibujante: Szymon Kudranski
Reseña: Ñoño Cool

Batman. Tal vez el superhéroe con la galería de villanos más extensa en todo el mundo del comic, así como la más rica, variada, colorida e importante de la industria. Hay incluso dos o tres que podríamos decir son más fascinantes incluso que el mismo murciélago gracias a sus torcidas mentes, morbosas maneras de actuar y conducirse y personalidades atrayentemente oscuras. Los enemigos de Batman son la epítome de la frase “un héroe solo es tan grande como a los peligros a los que se enfrenta” y quienes en gran parte lo siguen manteniendo relevante.

Cada uno de ellos es más interesante que el anterior, y por lo mismo con la llegada de Batman a distintos formatos, la gran mayoría de ellos han tenido la suerte de contar con muchas interpretaciones diferentes ya sea en cine, televisión, series animadas y más. Gracias al show de Adam West del 66’, las películas de Tim Burton, las series animadas de Bruce Timm, y más recientemente los films de Christopher Nolan, se han transformado en íconos de la cultura popular y reconocibles por el público general a tal punto que algunos de los de segunda clase son más famosos que villanos pertenecientes a superhéroes de primera fila.

Los mejores en la lista podrían ser Cat-Woman, Riddler, Hugo Strange, Two-Face, Bane, Ra’s Al Ghul, Talía Al Ghul, Poison Ivy, Scarecrow Carmine Falcone, Harley Quinn, Mr. Freeze, y por supuesto Mr. J, el Joker. Estos némesis se adaptan a los tiempos de igual o mejor forma que el mismo Batman, aunque hay que admitir que así como geniales creaciones, la galería ha dado vida a creaciones patéticas como el Amo de los Condimentos por ejemplo, y han sido abandonados en el tiempo, o incluso otros con tanto potencial como los más clásicos se han movido a un segundo y hasta terciario plano al pasar de los años.

Uno de los que por mucho tiempo sufrió ese destino fue Oswald Chesterfield Cobblepot, aunque creo que lo conocerán mejor como El Pingüino. Si bien estuvo desde el principio como uno de los enemigos iníciales de Batman, y se ha ido reinventándose cada cierto tiempo para no caer en el vortex del olvido; no ha tenido el mismo éxito que otros de sus compañeros, hace unas décadas ya terminó sumiéndose en un estancamiento argumental que nunca le dejó desarrollarse más allá de ser el gordo del paraguas en un club de mafiosos que luce amenazador pero jamás causa nada de daño real, es solo un mafioso tal como el resto, pero que tenía muchos contactos que Batman quería, era interrogado por él y listo.

En el 2011, DC pretendía cambiar esto y para ello en sus New 52 lanzó una reimaginación de Oswald en forma de miniserie que me agarró por sorpresa por su calidad e interés. Se apostó por Gregg Hurwitz en el rol del guionista y Szymon Kudranski en los lápices para recuperar la merecida dignidad que se había ido con los años, demostrar que es un hombre depresivo al que lo consume un odio por el mundo que le quema por dentro, y hacerlo aterrador o más peligroso nuevamente.

 Hurwitz, hombre detrás de las tramas de tebeos como Moon Knight o Punisher MAX hace un gran trabajo de conseguir al lector a identificarse con el villano que todos amamos odiar. Es una historia oscura, sucia, y de tono psicológico que te lleva de regreso a la infancia del Pingüino y así revisar los abusos que lo convirtieron en el monstruo que ves hoy en día. Mediante flashbacks intercalados con la narrativa del presente, podemos ver lo traumático que fue su pasado, viviendo en una familia que lo detestaba, desde su padre a sus hermanos.

Su escape de los abusos eran las aves por las que comenzó a fascinarse más y más, y su única fuente de cariño era su madre, y tal como con los plumíferos, se obsesionó con ella al punto se sentir un amor enfermizo, que rallaba en lo romántico, una especie de Complejo de Edipo llevado al límite.; mientras que a los demás solo les entregaba odio en regreso al rechazo constante que este le mostraba a él.

Ese rencor con el que vive será su gran motor para poder transformarse en un hombre por sobre los hombres, ponerse arriba de los que siempre lo miraron hacia abajo, y como no siente piedad por ellos, planea hasta los últimos detalles en cómo ir destruyendo a los que ve como obstáculos en su camino más que personas.

Ya crecido y habiendo acabado con todos los abusadores que alguna vez lo retaron, se ha vuelto una fuerza a temer, que por las más mínimas ofensas puede arruinarle la vida y los familiares de quien lo miró feo o decirle que es bajo de estatura. Su odio por Batman no es más que una extensión de su infancia al verle como el matón definitivo que nunca va a superar. Pasa a todos a llevar y no le importa como tenga que hacerlo, sus escrúpulos y conciencia son inexistentes, y se ha vuelto un monstruo frío y cruel.

Pero los monstruos igual tienen sentimientos. Oswald sigue cuidando religiosamente a su madre, y después a medida que avanza la historia lo vemos enamorarse de una mujer ciega que no puede ver como es físicamente y por ende se gana su confianza al no juzgarlo por el rasgo que más miseria le trajo al crecer: su aspecto. Su relación con ella le muestra que puede llevar una vida normal, apreciar las cosas de la vida que se le negaron, pero aún así la mira con una enorme desconfianza pues no entiende cómo alguien puede amarle a él y piensa que le miente. Nos deja claro que el Pingüino puede tener una mente retorcida, repleta de traumas y más, pero su corazón y emociones son las de un niño desesperado por amor. Es un ser al que fácilmente podremos detestar por sus acciones o sentir mucha lástima por su pasado y lo que sufre en el presente.

El guión es muy simple y hasta algo predecible, con los secundarios siendo nada más que recursos para avanzar la trama, pero funciona de gran forma para poder representar el carácter de nuestro protagonista, reinventando su personalidad y al mismo tiempo haciéndolo calzar con lo que conocemos del personaje actual. Es magnífico ver que a un villano tan estancado en su desarrollo le es dado un poco más de pantalla y se avanza en su caracterización, y si logran hacerlo aterrador, en especial cuando la rabia lo consume tanto que pierde el control de su cordura.

En el dibujo tenemos al hombre detrás de muchos comics de Spawn, Szymon Kudranski. Su composición de viñetas es decididamente cinematográfico, transformando esta miniserie en una película animada envuelta en páginas de papel; me encantan las partes donde nos muestra la casa de las perversiones donde el Joker disfruta de todas sus manías sexuales de lo más retorcidamente graciosas. En el caso del color, trazo, diseño de personajes y todo lo demás, cabe perfectamente en la maravillosamente espectacular categoría de… “ok”, no malo, ni bueno, solo “ok”.

Una pena que después de esto en los tebeos el Pingüino no se haya vuelto una presencia más interesante o siquiera grande, pero al menos Robin Lord Taylor en la serie Gotham nos entrega su propia versión del villano que puede causar lástima, complicidad, alegría y todo al mismo tiempo. Su versión del “Pingüino” es a mi gusto el punto más fuerte de toda la serie, y es la única representación de Oswald que verdaderamente vale la pena seguir en estos días si eres fan del personaje.

Este tebeo en general no es nada espectacular ni será un futuro clásico, pero sin duda es el mejor comic escrito sobre el personaje en muuuuchos años. Nos acerca a un villano poco explotado en las décadas pasadas y lo presenta como una pobre y patética criatura miserable llena de odio, que luchó contra su marginalización de la sociedad no para integrarse, sino que para poner su pie en su cuello y apretar y ser él quien decida quien merece o no mirarlo a la cara. Si les gustaría ver un poco más de alguien al que el tiempo ha tratado tan duramente fuera como dentro de las paginas ilustradas, «Dolor y Prejuicio» es una buena lectura a revisar.

6.7/10


Post:   Pingüino  Pain & Prejudice


Reseña Comic: Nekrodamus



NEKRODAMUS

Editorial: Revista Skorpio
Fecha de Publicación: 1975 – 1994
Guionista: H.G. Oesterheld
Dibujante: Horacio Lalia
Reseña: Ñoño Cool

“Ha llovido y la tierra húmeda del cementerio cede bajo los pies de Gor, el hombrecito deforme. Muñones, carne agusanada y maxilares congelados en un grito eterno son enterrados nuevamente por el contrahecho. Un perro aúlla su hambre de siglos. Una plañidera llora a dos monedas por lágrima. Y en medio de eso, el cuerpo de un príncipe es acompañado por una corte adulona hacia su cripta. Todo le hace pensar a Gor en un inquilino mas, en un cuerpo que deberá limpiar de polvo cotidianamente… y de pronto, un viento helado que atraviesa la cripta quitando el aliento. Y el príncipe que se incorpora y dice ser un demonio… llamado Nekrodamus. Llama a la puerta, caminante, pide permiso para entrar a un mundo infernal, plagado de metáforas y espanto, pero antes ten en cuenta algo… nadie te asegura el regreso.”

Nekrodamus es una famosa serie de historietas enmarcadas en el género de horror-aventura nacidas de la mente de H.G. Oesterheld, quien a pesar de haber fallecido sigue siendo el más grande guionista argentino de comics en toda la historia de ese país, así como uno de los indiscutibles maestros en el mundo del tebeo en general, el mismo autor del mítico “El Eternauta”. Su Nekrodamus fue la última creación que pudo hacer antes de que las fuerzas armadas le tomaran prisionero en un periodo muy complejo en la historia política de la Argentina que no voy a tocar porque 1) no soy de ese país como para tener el contexto completo y poder dar una opinión informada o de peso, y 2) esta es una reseña de comics y eso no viene al caso.

Este comic producción argentina pero estrenada en el mercado Italiano sobre este demonio humanizado goza de ser una de las historietas que más tiempo estuvo publicándose en la revista Skorpio, corriendo desde 1975 a 1994, y fue la que rompió con lo que se esperaba de las cosas que Skorpio lanzase en sus páginas. En los 70’s solo eran historias de acción, ciencia ficción y aventuras más alegres y ligeras las que dominaban la palestra, y ahora llegaba algo puramente de terror. Las macabras situaciones en las que nuestro demoniaco protagonista y otro demonio llamado Gor, cuidador de la cripta mortuoria donde su cuerpo descansa, se ven envueltos están siempre enfocadas a buscar la redención de ambos, mientras combaten el mal en todas las formas.

El que un monstruo fuese nuestro héroe respondía a un fenómeno que pasaba en el género en el despertar de los setenta y que se venía gestando décadas antes. El horror en los años 30 y 40 eran básicamente pulps con científicos locos desfigurados y físicamente aterradores haciendo de las suyas o militares nazis, soviéticos o asiáticos con planes de dominación mundial dado el contexto de la guerras mundiales frescos en la mente; para la llegada de los 50 reaparecieron los monstruos clásicos como hombres lobos, vampiros, momias, zombies, e incluso el ocasional asesino del cuchillo, siempre haciendo hincapié en su fealdad tanto mental como física ya que el miedo al extranjero había pasado y necesitaban otro enfoque.

Para los 70 nuevamente se cansaron de eso ya teníamos monstruos víctimas de la sociedad, que por su crianza se habían vuelto psicópatas asesinos o querían venganza contra el mundo, transformando humanos en criaturas sin humanidad, se buscaba un monstruo no irreal sino que mucho más palpable y por ende que causase más miedo por eso; y por otro lado los que siempre fueron físicamente horrendos como vampiros, demonios y más seres fantásticos, ahora poseían humanidad y tenían deseos, pesares, necesidades y mejor apariencia física. Con la conciencia social de que existen monstruos dentro de nosotros, también comenzó a aparecer la idea de que debe haber destellos de humanidad dentro de los monstruos; y gracias a esto la criatura aterradora y gótica pasó de ser un obstáculo a superar, el villano o un secundario, ahora probaba sus posibilidades de ser el héroe. Aquí es donde cae Nekrodamus.

Una obra que marca un interesante momento en las carreras de ambos autores, pues para el dibujante Horacio Lalia fue lo que impulsó su carrera como artista y le puso en el mapa, mientras que para un ya maduro Oesterheld que rondaba los 60, sería el final de su trayectoria antes de ser secuestrado y asesinado.

Nekro es un personaje que recuerda a la época del romanticismo literario del siglo XIX, luce como un caballero andante, con buena salud, apariencia hermosa y cuidada, además a pesar de ser un demonio se niega a hacerle daño a cualquier inocente, pero liberando toda su sanguinaria furia contra los que considere culpables de algún mal, siendo una especie de antihéroe antes de que estos se pusiesen de moda en el mercado del tebeo norteamericano en la segunda mitad de los años 80. Su cuerpo bello no es su forma física real eso sí, sino que un cadáver de un noble muerto hace muchos años que conserva en las mejores condiciones posibles para mantener la fachada, y su real apariencia es deforme y nauseabunda.

Gor por su parte, es un ser que es deforme y asqueroso de principio a fin, no tiene cuerpo falso que le apañe sino que deja ver su forma tal como es; y es dueño de una repugnancia total tanto física como espiritual, pues también es un nigromante que mata por diversión y goza pervirtiendo a los vivos y los muertos. Esto crea una suerte de dualidad entre ambos, protagonista y ayudante, aunque sus similaritudes son más que sus propias diferencias.

Ambos hombres también tienen una obsesión con las apariencias físicas, ya que Nekro se rodea de cruces a pesar de que le queman para poder fingir que su naturaleza no es demoniaca, y cuando asesinan a seres hermosas les dan tratos especiales como recubrir sus cadáveres de oro o sepultarlos en lugares ilustres por el mero hecho de su físico excepcionalmente lozano; incluso Gor se enamora de una mujer llamada “la princesita” nada más que por su rostro. Para ellos lo superficial importa más que la sustancia, lo que les entrega un sentido de tragedia, porque ambos desean desesperadamente lo que no poseen, y lo ponen por sobre el valor de muchas otras cosas más ya que para ellos la belleza es símbolo de la vida misma.

El tebeo comienza bastante tibio, sinceramente siendo una sombra de lo que en más tarde se convertiría tanto en caracterización de personajes como en tramas, pero cuando toma vuelo lo hace con ganas. Una vez cimentado el universo donde se mueven estos seres, es genial ver interactuar a dos personalidades tan fuertes y definidas como Gor y Nekro en aventuras profundas y difíciles. Nekro es un estratega maestro de lo sobrenatural, casi como un John Constantine, Dr. Strange o Batman mágico, dueño de una frialdad y capacidad de ponerse dos pasos adelante del villano y el lector mismo que siempre sorprenden, se ve invencible a pesar de las cosas que se le pongan encima, y eso es especialmente cierto cuando es acompañado por Gor y Lepra el perro.

La narrativa de todo Nekrodamus es muy y digo MUY diferente y mejor trabajada que muchas de las otras obras latinoamericanas en ese entonces, y posee comentarios sociales bastante fuertes y dobles lecturas que se pueden captar fácilmente y le añaden un sentido de tridimensionalidad a todo el conjunto, aunque si se encuentran políticamente en el lado contrario del espectro, esto puede resultar molesto. Este último elemento era bastante obvio que aparecería ya que cuando Oesterheld guionizaba esta historieta estaba siendo perseguido por los militares por sus ideas diferentes.

Ambos siempre mantienen una brújula moral – algo extraño para un producto protagonizado por demonios – y que sirven de alegorías y metáforas para tocar temáticas como el amor, la codicia, la corrupción, justicia, abuso de poder, concepto de belleza, el perdón, venganza y más. La estructura de cada caso es como los de Sherlock Holmes o cualquier serie procedimental de tv, se les presenta un problema, Nekro lo resuelve y tenemos una lección que aprender a navegar entre lo sórdido de lo humano, son siempre relatos cortos conectados solamente por sus protagonistas y el mal omnipresente. Y los villanos que se pasean por las viñetas son memorables y aterradores, dejando en claro que muchas veces los seres más peligrosos no son los sobrenaturales, sino que los humanos más egoístas y crueles de nosotros. Aunque como excepción, tenemos una serie de demonios relacionados con algunos personajes que huele mucho a Neil Gaiman años antes de que este saliese con su Sandman; pero debo admitir que Neil llevó estos conceptos a MUCHO mejor puerto en los años 80-90.

Los dibujos de Lalia crean atmósferas pesadas, un muy buen juego de luces y sombras, gran trabajo de perspectiva y planos, personajes muy detallados, usando esponjas mojadas para dar la impresión de climas nublados y ambientes con aires corruptos y como no, su icónica viñeta circular por aquí y allá para romper con los esquemas comunes. Ya entrado en el grueso de los números su nivel de detalle y ejecución de todos los elementos pasados mejoran una barbaridad, además de notarse que su lado fuerte son las escenas de tranquilidad, ambientación y diálogo que piden detalles en las expresiones faciales y los fondos; y por esto las secuencias kinéticas de acción no se sienten del mismo nivel.

Luego de que Oesterheld desapareciera y los guionistas fueran y vinieran en la colección durante 5 años más, Laila seguiría superándose a sí mismo, con un trazo menos barroco que antes pero igual de característico. Lo que más me gusta de sus años posteriores es como trabaja los detalles de la arquitectura, crea atmósferas desoladoras y los detalles puestos en cada objeto y personaje a tal nivel que casi salen de las páginas… aunque claro, es un nivel que llegaría después de mucho tiempo.

 Nekrodamus es una historieta llena de conceptos interesantes a explorar, que cambió el género del horror latinoamericano que revisase la naturaleza de lo que hace un monstruo en vez del mismo monstruo en si, además de llevar a las alturas a Laila como uno de los mejores trazos en la Argentina. Sinceramente esta vieja tira sobre cadáveres y mundos góticos es un clásico que debería tener más reconocimiento, no está al nivel del Eternauta del mismo guionista, pero sigue siendo una joya del comic de habla hispana en Latinoamerica.

8.5/10






Reseña Comic: The Multiversity The Mastermen



THE MULTIVERSITY: THE MASTERMEN

Editorial: DC Comics
Fecha de Publicación: 18 de Febrero, 2015
Guionista: Grant Morrison
Dibujante: Jim Lee
Reseña: Ñoño Cool

Y una vez más reseño Multiversity después de ¿4, 5 meses? No sé si menos o más tiempo ha pasado, recuerdo que toqué una selección de todos números de la colección excepto este y “Ultra Comics”, no tengo idea realmente por qué, y fue una deuda que me quedó y que pienso saldar ahora antes de que pase aún más tiempo.

Multiversity fue un elaborado sueño húmedo de Grant Morrison hecho realidad. La miniserie se puede dividir en 3 categorías: primero las más abstractas de las ideas convertidas en conceptos sólidos como en el primer y último número, “Ultra Comic” y “Guía al Multiverso”; segundo, homenajes a tiempos pasados como en “Thunderworld” y “Sociedad de Superheroes”, y por último los que son un desafío directo a los que son considerados sus “rivales” como Alan Moore – quien odia a Morrison – en “Pax Americana” donde toma el concepto de Watchmen y lo hace suyo, y ahora a Mark Millar en “Mastermen” que es su propia versión de “Red Son” de Millar.

Como cada entrega de Multiversity todas estas entregas son de lujo, y Mastermen se siente como otro número que podría ser el inicio de una muy prometedora colección, a pesar de ser nada más que un magnífico one shot autoconclusivo. Toma lugar en la Tierra 10, conocida igual como “X”, un mundo alterno donde el cohete de Kal-El cae en nuestro planeta en la Alemania Nazi durante 1940. Superman aquí es llamado Overman por supuesto, y fue criado por el mismo Hitler como su arma definitiva para ganar la guerra, por lo que encontraremos que nuestro héroe aquí… es algo diferente en cuanto a ideales y moral.

Y naturalmente, con un cuasi todopoderoso kriptoniano de su parte, la guerra termina algo diferente a lo que conocemos. Los aliados pierden, los nazis conquistan Europa y luego se expanden a América, Atlantis y el resto del planeta. No es para nada una idea nueva, porque desde hace varias décadas se ha jugado con el pensamiento de cómo hubiese sido el mundo si Hitler u otro país como Japón, hubiese ganado la Segunda Guerra Mundial, pero eso no lo hace menos interesante, sino que solo lo vuelve la versión DC en cuanto al resultado potencial del asunto.

Este es un tebeo MUY fácil de tomar y leer, incluso si eres un novato. Creo que si conoces ligeramente quien es Superman, y un poco de quien fue Hitler, sabes todo lo que necesitas para comprender la historia dado lo amigable que es para nuevos lectores. Y desde la página inicial con el Führer hace sus necesidades en el baño mientras lee un comic de Superman es que te das cuenta que clase de tebeo es este y que tono es el que tendrá durante toda su duración.

Me gusta como representaron este mundo y el contexto que le dieron, la Liga de la Justicia aquí tiene sus homólogos nazis llamados el «Los Nuevos Reichsmen«, pero es gracioso ver lo tan parecido en tácticas que es Leather Wing del Batman clásico, simplemente ligeramente más rudo y cruel; los Atlantes se ven como “razas inferiores” que fueron perdonadas – a diferencia de los judíos – porque tenían una apariencia muy cercana a la Aria, científicos alemanes llegando a América luego de la guerra, el sentido de superioridad de cada alemán por sobre todo el que luzca medianamente diferente o muestre algo de debilidad emocional, experimentos crueles e inhumanos para poder ver en qué se diferenciaban de los arios o sus límites de dolor, y mi favorito personal, como Adolf pervierte el apodo de «Hombre del Mañana» por el que es conocido Superman, para darle su propio significado. Se nota que es un mundo más oscuro que el actual.

Hubo un buen toque en la historia del cómic también. Por ejemplo guiños a Crisis en Tierras Infinitas, la Edad de Plata, All Stars Superman y más. Pero lo más obvio es cuando se remontan a la Edad de Oro que prosperó en los años 40 debido a la guerra, donde era común que los niños tuviesen tebeos porque eran bastante baratos ya que contenían algún tipo de bono en ellos y eran producidos masivamente a modo de propaganda, como ejemplos más notorios tenías a Superman y el Capitán América. Comics también fueron enviados al extranjero a los soldados debido al hecho de que la Coalición de Comics fue empujando la ideología pro-estadounidense, y los soldados encontraron la motivación en ellos. Y aquí en Mastermen los aliados usan esos tebeos como propaganda pero los nazis los eliminan para quebrar su espíritu.

Ahora, el núcleo de todo es la naturaleza de Superman mismo en un nuevo contexto sociopolítico como Alemania… ya saben, como lo hiciese Millar años antes en la Rusia Soviética. ¿Es Superman fundamentalmente una buena persona?¿O es que fue por los valores que Ma y Pa Kent le enseñaron que luchaba por la verdad, justicia y protección del inocente? Si ahora lo cría un hombre como el dictador de la Alemania nazi ¿Su naturaleza se superpone a la crianza? ¿O Kal-El crecerá como un monstruo que será solo una sombra de quien conocemos y amamos?

La respuesta de Morrison a todas estas preguntas es: Si… bueno, algo así. ¡Por ahí va la cosa! ¡En un cierto punto de vista! ¿Más o menos?» Y esa es la ambigüedad entre la “naturaleza/crianza” es lo que se presenta durante cada página y hace tan cautivante la lectura de toda esta obra, dejándonos un sabor de boca bastante satisfactorio en cuanto a este aspecto se refiere.

Por lo mismo el tema presente es la idea de que define el bien del mal. 80 años después de la guerra Overman gracias a su educación ha hecho muchas cosas que algunos considerarían “incorrectas” pero que eran simplemente una forma de vida para él, las hizo porque le fue enseñado que así era como funcionaban las cosas. Y aún así mientras ha crecido y madurado, él está es perseguido por sus acciones en su cabeza, tiene pesadillas todas las noches sobre ello, y fue la muerte de Overgirl – la Supergirl de Tierra X – lo que dio inicio a que se cuestionase todos sus pasos, si realmente es un buen hombre y presentase lo que el resto perciben como sentimientos de debilidad, porque en una sociedad como la nazi, los remordimientos son una vergüenza, pues el resto de sus compañeros «superhéroes» – o que pasa por ellos en este mundo – aparentemente no tienen un ápice de nobleza.

Hay una lucha por la aceptación, comprensión, y redención con Overman lo largo de todo el tebeo, ya que llega a aceptar lo horrendo que ha hecho en vez de renegarlo o justificarlo, simplemente darse cuenta que no puede ser borrado; entiende los puntos de vista que tenía la gente que le crío y educó y poder llegar a un nivel de comprensión de esto aunque no sabe si está secretamente en contra o muy de acuerdo con estos, y luego balancear todo esto con lo que siente personalmente. Realmente permite que el carácter del superhombre que conocemos y amamos se revele bajo esta vida plagada de guerra, muerte y brutalidad.

Entre el medio y sobretodo el final de la historia, Overman y los Nuevos Reichsmen no han sido capaces de detener a un grupo “terrorista” que ha hecho muchos ataques estratégicos cada vez más exitosos para eliminar la presencia nazi de la ex USA, conocidos como los “Los Combatientes por la Libertad”. Este grupo es liderado por el Tío Sam quien es un hombre noble, de causa brillante y que solo quiere lo mejor para la gente, no tiene la capacidad física de ir mano a mano con Overman en combate físico, pero eligiendo otro ángulo hace mucho más daño en su destructivo paso.

Tío Sam y los suyos recuerdan que USA fue nacida de la rebelión – como gran parte de los países latinoamericanos y otros en el mundo- y esa noción está perfectamente representada, con rebeldes llenos de corazón, voluntad, esperanza férrea y el poder para moldear un futuro mejor. Hay una sensación bastante pro-norteamericana bastante fuerte, y creo que a mi gusto DEMASIADO FUERTE, casi al punto en que cruzan la línea del patriotismo y pasan al “Estados Unidos es el mejor país del mundo, no hay otro igual, todos sean como este y hagan lo que diga” que me hace retroceder y me impide apoyar al completo a los que se supone son héroes con corazón de oro que se oponen a los malvados nazis, pero no me lo hacen fácil con ese estilo propagandístico.

Lo único que me permitió interesarme en ellos es que tienen al maligno Doctor Sivana en sus líneas como uno de los suyos, y esto puede significar que Sam y los demás no sean tan puros de espíritu como aparentan y tengan unos motivos mucho más oscuro bajo la sonrisa y el discurso, borrando un poco el tema de moral blanca y negra tanto en el lado de Overman como en el de “Los Combatientes por la Libertad”.

Morrison apenas y referencia eventos pasados en sus otros one-shots de Multiversity, no hay nada demasiado obvio y son meros guiños que el lector que no conozca los anteriores no captará, pero tampoco se sentirá en la oscuridad con ellos debido a que terminan siendo muy pequeñísimos como para molestar, y prefiere enfocarse en la historia de un alienígena nazi en una lucha altamente destructiva por el destino de un país. Esto hace que sea un número mucho más accesible que otros de la misma miniserie, y se puede disfrutar como algo independiente y en solitario de la serie, como “Thunderworld”, “Sociedad de Superhéroes”, “Pax Americana” y “El Justo”.

En caso del dibujo, Jim Lee es el encargado de este número y entrega algo bastante sólido. Lleno de detalles, una narrativa visual de estilo cinemático, bastantes splash pages para crear énfasis y espectacularidad a lo que sucede, y la forma en cómo Germanica se sitúa por sobre las cenizas de la derrotada Norteamérica es magnífica. Los diseños de los pervertidos héroes de esta Liga de la Justicia nazi están realmente magníficos, en especial el de Overman, Blitzen (Flash) y Underwaterman (Aquaman)… aunque hay una viñeta donde Leather Wing parece tener extremadamente musculosas las piernas… como algo salido de Rob Liefeld en vez de Jim Lee. Dejando esa viñeta de lado, el dibujo es de una calidad altísima.

¿Es mejor que Superman: Red Son? NO. Pero es muy, muy bueno. Sencillamente este es un número magníficamente construido, pensado y ejecutado, mezclando oscuridad y humor por ambos lados, con temáticas interesantes y una reimaginación más que digna de seguir y seguir explorando en una miniserie propia de al menos otros 10 números, a pesar de que solo se quedará en este autoconclusivo. Sinceramente muy recomendado, como la gran cantidad de one-shot que componen Multiversity. 

9.5/10

Reseña Comic: Legion



LEGIÓN

Editorial: Ivrea (español) / IDW Publishing (Ingles)
Fecha de Publicación: 2006
Guionista: Salvador Sanz
Dibujante: Salvador Sanz
Reseña: Ñoño Cool

El Apocalipsis. Sin duda una de las cosas que más llama la atención del ser humano, pues el día del juicio final ha sido representado en cientos de formas diferentes desde en comics, televisión, cine, literatura de fantasía, ciencia ficción o aventura con muchísimos autores tocando el tema donde la humanidad llega a la extinción completa.

Entre los más famosos está el de los desastres naturales, como una reacción volcánica en cadena, mega terremotos, etc; un virus incontrolable que nosotros mismos lanzamos a la atmósfera y nos acaba en meses o semanas; la clásica guerra nuclear que hace todo inhabitable; Godzilla u otro monstruo oculto que resurge y barre el piso con nosotros; zombies hambrientos de cerebros; otra raza reemplazando la nuestra como la dominante, como por ejemplo simios liderados por César; plantas que lanzan vientecito cariñoso que nos obliga a suicidarnos como cree M. Night Shyamalan; máquinas que se alzan y nos hacen pedazos usando Terminators o usándonos para ser parte de la Matrix; alienígenas que nos invaden y conquistan usando tecnología superior; Dios mismo desata su ira bíblica sobre los pecadores; o criaturas interdimensionales que nos visitan para patearnos el trasero. La lista sigue y sigue. Incluso tenemos incluso más escenarios post-apocalípticos, donde la humanidad sobrevive a duras penas la extinción y tiene que vivir en un mundo diferente al acostumbrado.

En el caso de “LEGION”, historieta creada por el dibujante y guionista argentino lleno de talento Salvador Sanz, se va por el lado interdimensional. Su novela gráfica del año 2006 fue publicada originalmente en Argentina y España por la editorial Ivrea, y luego pasó por IDW Publishing para que traducida al inglés llegase a USA y los países angloparlantes. Sanz sin duda es uno de los creadores completos en la industria comiquera al que hay que poner mucha atención, pues con su “Desfigurado” nos trajo la Matrix antes de que la película siquiera tuviese guión escrito, “Nocturno” nos pone en una historia media Kafkiana llena de exquisita atmósfera donde un hechicero transforma gente en pájaros gigantes, y “La Llamada de Cthulhu” nos muestra su propia visión de los mitos lovcraftianos.

Aunque Legión fue el comic que transformó a Sanz en un nombre a tener en cuenta en el panorama latinoamericano de la historieta, dado su estilo visual y narrativo particularmente único, en especial los detalles trabajados y el uso del color perfectamente ocupado como recurso narrativo y simbólico que le entrega identidad propia a cada una de las viñetas en las que hace acto de presencia. En Legión es exactamente eso, el color, lo que gatilla todo; específicamente un color nuevo jamás conocido por el hombre nacido de la mano de la pintora Azul Cobalto: El Ultramal, que para uno es “amarillo frío”, “celeste borroso” o “violeta cálido” según a quien le pregunten.

Nuestros protagonistas principales son la pintora Azul, un músico metalero daltónico que posee la capacidad de sinestesia, una famosa escultora mucho más vieja que los demás, y un poeta que trabaja cuidando un edificio abandonado pero que no es demasiado bueno con las palabras. Y a pesar de que cada uno es un artista dueño de una expresión específica del arte, ninguna de estas se ve representada en las viñetas, no la melodía de nuestro guitarrista, no el color milagrosamente nuevo de Azul, no las obras de la escultora, o la poesía; pero son estas las que traen a los seres demoníacos a nuestro plano de la existencia.

Al ser un comic argentino ambientado en Buenos Aires, tenemos muchos lugares que la gente del país podrá identificar perfectamente, desde las calles, a los edificios, construcciones emblemáticas y más. Toda la ciudad normalmente llena de vida se transforma en algo oscuro, aterrador, que poco a poco se vuelve más grotescamente misteriosa e infernal, pero jamás pierde su identidad como Buenos Aires, y sientes incluso al final de toda la obra que esta ciudad sigue omnipresente ahí, a pesar de estar bañada en una lluvia de sangre y cuerpos muertos, con un rostro negro mirándonos desde el cielo.

Legión tiene influencias de Lovecraft y Borges muy claras y notables, aunque no son las únicas. Primero podemos ver las huellas del maestro del horror en que tenemos una amenaza monstruosa, horrorosa, grotesca e imposible de comprender con nuestros 5 sentidos, que nos hace pedazos ya que no tenemos oportunidad y media de poder hacerle frente a la oscuridad imparable mientras Buenos Aires cae presa del mal supremo; y el concepto de que un mundo hecho de arte puro que funciona como herramienta de destrucción quiere ocupar el planeta para transformar nuestro mundo en una realidad de expresión pura que es al mismo tiempo hermosa, interesante pero inhumanamente terrible; me suena a Borges en más de una manera. Además hay diseños muy parecidos de los Xenomorphos dando vuelta, y tintes de Hellraiser en el concepto de que hay algunos humanos elegidos que se les permite transformarse y adaptarse para llevar a cabo la labor de la Legión dejando cadáveres que jinetes recogen en bolsas como si fueran el camión de la basura limpiando la suciedad.

El dibujo es atrapante, expresando una hermosa fealdad llena de imaginación oscura que se desborda por todos los costados, los híbridos humano-animales, los cuerpos desmembrados utilizados como bloques para construir una escultura, gente vestidos con huesos y pieles a lo cavernícola satánico, y más. El detalle y sobretodo el uso del color es algo que le entrega un sabor único en lo que a la historieta argentina y latinoamericana se refiere.

Mi único problema es que los personajes son pobremente caracterizados para que la trama avance rápido y energéticamente, ellos son meros instrumentos para construir este cuento apocalíptico cuando podrían haber sido desarrollados lo suficiente y así hacer que el lector sintiese lo trágico de sus destinos muchísimo más cuando llegasen. Eso y que uno que otro diálogo no se siente natural o real, pero son los menos.

Me encanta el final triste y depresivo de Legión, con los protagonistas llorando desesperados o resignándose a su destino, es una conclusión tan desolada que corona toda la atmósfera reinante en cada viñeta, la humanidad y su futuro está perdida y no puedo pedir más… al menos en lo que a esta historieta se refiere. Sin duda un comic recomendado, échenle un vistazo y ojalá así puedan adentrarse un poco más en el trabajo interesante y diferente de Sanz el argentino.

9/10






Reseña Comic: Klaus #1-2



KLAUS #1 – #2

Editorial: BOOM! Studios
Fecha de Publicación: 4 de Noviembre, 2015 – a la fecha
Guionista: Grant Morrison
Dibujante: Dan Mora
Reseña: Ñoño Cool

Que puedo decir de este comic… ¿cómo diablos lo reseño? ¿Es un comic que va en serio o es una broma? ¿Es que sea súper serio la broma? ¿O realmente debemos tomarlo como algo que pretende ser serio? Lo que puedo admitir es que me gusta bastante, pero no sé si estoy cayendo en una jugarreta de Morrison y me gusta por las razones incorrectas y por ende quedo como un estúpido; o simplemente este tebeo no merece darle tantas vueltas y solo leerlo como lo que es. Vamos con esa última opción, porque mi cabeza me duele de pensar si es alguna de las otras.

Llegará un momento donde tus hijos o sobrinos te preguntarán acerca de donde Santa Claus viene, cómo nació el personaje, y dentro de lo que pueden decirle hay muchas versiones diferentes que involucran muchos mitos y tradiciones de diferentes religiones, países y costumbres… eso o van y le dicen lo que Grant Morrison entrega como respuesta.

Es una miniserie que da para todas las edades profusamente ilustrada por Dan Mora que busca apuntar al corazón de la figura más famosa de la Navidad después de Cristo. Explorar su evolución de hombre ordinario a mito inmortal, pero lo hace de una manera que me dejó atónito y es lo que me complica la reseña… transformó a Santa Claus en una mezcla de Batman con Conan el Bárbaro en la Edad Media.

El hecho de que esta serie ha sido considerado como la «Santa Claus: Year One» parece especialmente apto cuando las similitudes con la obra de Frank Miller y Dave Mazzucchelli sobre Batman se hacen evidentes. Al igual que Bruce Wayne, Klaus es un hombre que regresa desde los lugares más inhóspitos a una ciudad que una vez conoció y la encuentra muy cambiada. También como Bruce, él es un hombre con un deseo de hacer las cosas mejor, pero no está seguro de tener los medios para hacerlo.

Morrison nos cuenta la historia de Papa Noel como si fuese un superheroe, y al mismo tiempo un guerrero de arco y espada, musculoso, que caza animales para alimentarse y luce como un Arnold Schwarzenegger más avejentado. Es alguien honesto que trabaja duro pero muy rudo y que no duda en darte una golpiza si lo cree necesario para proteger a los indefensos, bebe cerveza cuando tiene sed y aún así tiene un espíritu de esperanza que busca que todos los niños estén lo mejor posible y que los inocentes no sean oprimidos. Esto suena genial sin duda, pero en serio ¿es una broma o debemos tomarlo en serio? No es un tebeo de humor o paródico ni nada por el estilo y tampoco tiene demasiada locura Morrisoniana en ella, sino que una muy seria versión superheróica medieval de Santa.

La historia transcurre en el norte de Europa, en el periodo de la Edad Media, y todo es contado como si fuese un cuento infantil de Hans Christian Andersen; donde un salvaje habitante de los bosques llega a una ciudad llamada Grimsvig para poder sobrevivir en el invierno, ya que aquí buscará provisiones para abastecerse. El problema es que la localidad está liderada por un maligno barón que la gobierna con tiranía llamado Lord Magnus, un frío y cruel hombre que fuerza a todos a trabajar incansablemente, y donde los niños son la que la pasan peor pues son constantemente maltratados y sus juguetes son arrancados de sus manos para que sean utilizados y destruidos por el hijo del barón. Por esto Klaus, ese cazador barbudo y musculoso con el corazón de oro, se opondrá al maligno líder y hará todo lo posible por detenerle y recuperar la felicidad a los niños. La premisa esta es MUY Disney, o algo que Pixar haría, pero nuevamente, con un Bati-Conan en el rol de Santa que está envuelto en algunas escenas bastante violentas… o esto es muy loco para ti, o ya estás entusiasmado por leerlo.

Por esto creo que esto sería perfectamente descrito como “Hans Christian Andersen narra el origen de Santa Claus”, porque no se juega como una película o relato navideño, sino que como esos cuentos en las que todas las películas infantiles están basadas, pero los originales más oscuros y crueles, no los endulzados que conocemos hoy en día. Además, otro punto que lo hace sentirse como un cuento de la antigüedad, es que no se hace referencia a la navidad cristiana en ningún momento, sino que al Yule, la celebración cercana al solsticio de invierno que se celebra por las paganas del norte de Europa antes de que la cristianización las borrara del mapa al sustituirlas por el amigable mesías y sus reyes magos.

Sin embargo, hay un encanto y fantasía que le impide convertirse en sólo un cuento serio medieval. Los elementos de fantasía realmente entran en juego en la segunda mitad de esta historia en el estilo más Morrisoniano, cuando Klaus aleja de Grimsvig y se conecta con su lado místico druida. La fusión de elementos oscuros y luminosos hace que este tebeo sea leído como un cuento de hadas extraño, y eso es probable que sea el efecto al que Morrison estaba apuntando.

La interpretación de Mora en el dibujo de la aldea bávara de Grimsvig y el paisaje que lo rodea es hermosa y escalofriante; la palidez del bosque nevado se ve como una tarjeta de Navidad, pero su clima implacable hace que la supervivencia en el medio de ella sea un reto para cualquier persona, incluso el enorme y musculoso Klaus. Las igualmente pálidas calles del pueblo se ven geniales y evocan un cuento, pero están abandonadas y desiertas en gran medida por la presencia policial opresiva y los posters del rostro de su sombrío gobernante. Mora captura el estado de ánimo de un lugar que alguna vez fue hermoso, pero ahora se ha corrompido, y vive en la sombra. Sus trazos son notables, y creo que gracias a como construye esto mezclando el estilo visual de Disney cercano a la película de La Bella y la Bestia pero algo más salvaje, parece como que las viñetas cobraran vida y se moviesen por si mismas.

Es sin duda un «Santa Claus: Year One» en estructura que promete volverse más extraño a medida que avanza, y que seguiré leyendo si o si, ya que posee un fantástico dibujo, y quiero ver como Morrison transforma a este bárbaro en la leyenda navideña que conocemos.Estoy seguro que más de alguno no podrá pasar de la rareza y composición casi frankesteinesca del tebeo, agarrando elementos de aquí y allá y poniéndolos juntos a pesar de que no lucen que deberían estar juntos, y ver que resulta; pero si puedes tomar en serio la premisa, el contexto y la reimaginación del personaje, creo que Klaus es un comic que promete ser buenísimo… siempre y cuando esté hecho para tomarse en serio como yo lo hago, y no sea una broma de Morrison hacia los lectores al volver un superhéroe a una figura como Papa Noel.

9/10


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Reseña Comic: El Amanecer de los Jedi



EL AMANECER DE LOS JEDI

Editorial: Darkhorse Comics
Fecha de Publicación: 2012
Guionista: John Ostrander
Dibujante: Jan Duursema
Estado actual: NO CANON
Reseña: Ñoño Cool

¡RESEÑA NÚMERO 150! Oh si, ya llevo 150 de estas cosas desde que llegué al blog con mis opiniones sobre «Superman Red Son». Durante ese tiempo he subido más que reseñas de comics, sino que también de tv, películas, parodias e incluso una lista de recomendaciones; se que es un número muy pequeño de colaboraciones si las comparamos con otros de los que aportan al blog hace años ya, en especial comparado con lo que Keanu, Negativo o el mismo Arsenio han entregado, pero aún así el ver que llegué a una cantidad como esta me hace sentirme partícipe de un blog tan genial en contenido como en lectores.

Por lo que para celebrar más de 15 decenas de reseñas haré lo mismo que hago cada vez que golpeo 50 más: revisar un Elseworld o una historia fuera de continuidad que reimagina personajes famosos al ubicarlos en nuevos contextos en forma de one shots o miniseries para dar rienda suelta a su creatividad. Pero en esta ocasión no veremos mezclas de El Señor de los Anillos con la Liga de la Justicia, Superheroes en el viejo Oeste, Superman criado por Darkseid,  la Liga de la Justicia  en el Japón feudal lleno de samurais, ni nada de eso… más que nada porque no tocaré un comic de DC.

Se que Elseworld se encuadra a la editorial del kriptoniano, la amazona y el murciélago, pero me dieron ganas de expandir el alcance de estas celebraciones, tocando los What If? de Marvel así como el difunto Universo Expandido de Star Wars, que ahora con la compra de Disney que ha creado un nuevo canon, ha pasado a ser unas historias fuera de continuidad que encajan en los parámetros.  Y por esto en esta ocasión revisaremos el origen de los Jedi, Sith y como las criaturas aprendieron a conectarse con la Fuerza y usar sables lasers.

Oh Star Wars, este universo tan vasto y enorme que ha dado para dar rienda suelta a la imaginación no solo de George Lucas y Lawrence Kasdan, sino que para cientos de otros autores que crearon una amplia variedad de creaciones, como libros infantiles, novelas juveniles, novelas adultas, tebeos de todo tipo, videojuegos, series animadas, y un etc. gigantesco que abordan temáticas, personajes y hechos que las películas no. Qué lejos estamos de los años 70, donde nadie, y digo NADIE creía en George y sus ideas de llevar a la pantalla grande una épica historia espacial, ni siquiera el mismo Lucas pudo anticipar el impacto que iba a tener el film que tenía en mente. O tal vez si lo previó y por eso se quedó con todos los derechos de merchandising, secuelas y más porque todos creían que fallaría en taquilla, y en vez de eso se volvió una de las películas más influyentes en la historia del cine.

Y a pesar de que el UE es el más conocido de estas extensiones en los mitos de SW este ha tenido ya 3 encarnaciones: la primera etapa cuando estaba en Marvel donde no era conocido de ninguna manera sino que meramente como «comics sobre Star Wars», la segunda etapa cuando pasó a Darkhorse y la que más fama y duración ha tenido siendo conocido como el Universo Expandido oficial por varias décadas incluyendo comics, novelas, videojuegos y mucho más; y ahora la tercera y actual etapa de vuelta en Marvel – dada la compra de Disney – donde recibe el nombre de Nuevo Canon o Canon real, ya que las dos primeras etapas jamás fueron reconocidas como oficiales por nadie más que los fans, en cambio ahora esta ultima si lo es.Por esto, me adentraré en la segunda y más larga etapa de las encarnaciones no oficiales de SW para ver que tiene que ofrecernos.

El cosmos y mitología de SW es tan vasta y rica que no importa el periodo donde nos encontremos, podremos explorar algo interesante que seguir y aprender. Por esto para esta trilogía donde nos cuentan cómo nace el universo gobernado por la Fuerza dominada por Jedis y Siths, nos situamos 36 MILENIOS antes de la destrucción de la Estrella de la Muerte en la batalla de Yavin por manos de Luke Skywalker.

 “Amanecer de los Jedi” es una historia en 3 tomos que nos habla de los Je’daii y del choque de los dos lados de la Fuerza, retrocediendo en la cronología lo máximo posible para poder arrojar algo de luz sobre una de las épocas más misteriosas en una galaxia muy, muy lejana.

En la primera parte conocida como “La Tormenta de Fuerza” nos presentan el mundo y las reglas de este a desarrollar en la serie. Nos muestran época tan antigua donde no existían los viajes hiperespaciales, la Antigua República no daba ni sombras de existir, los sables de luz no se habían inventado, el concepto de Jedi no existía, todos los habitantes consientes del universo saben de la Fuerza y tienen esbozos de lo que es capaz pero no la conocen a fondo realmente, por esto civilizaciones completas están aprendiendo a dominarla y convivir con ella de la manera más armoniosa posible. Esto da origen a la Orden Je’daii, compuesta por filósofos, científicos y otros seres especialmente sensibles a lo largo de la galaxia, que buscan un perfecto equilibrio entre ambos extremos de la Fuerza.

Aquí nos muestran que los Sith fueron una raza de humanoides de piel roja nacidos en el planeta Korriban, que tenía una enorme sensibilidad simbiótica hacia el lado oscuro de la fuerza, pero sin embargo sus mejores guerreros eran entrenados por los ancestros Je’daii para un verdadero balance explorando los poderes al máximo de ambos lados. Estos sith eran guerreros feroces y poderosos basados en castas como una mezcla de las sociedades hindúes y egipcia, entregándose a las sombras pero jamás dejando de lado la luz para no perder su equilibrio como Je’daii.

Los Señores Oscuros son denominados Sith Lords porque terminaron invadiendo al planeta Korriban donde habitaban los sith y aprovecharon su conexión con el lado oscuro para tentarles y unirse con ellos para crear un ejército más fuerte desde esa raza, y exterminar a la gran mayoría de disidentes a sus órdenes; a tal punto que millones de años después son muy pocos los que saben que los sith fueron una raza aparte y muy diferente de los que ahora llevan su nombre al alimentarse de su conexión simbiótica con el Lado Oscuro.

Volviendo a nuestro tebeo, tenemos maestros del lado oscuro conviviendo en armonía y enseñando sus habilidades a los más en tono con el lado luminoso, y viceversa, no habían códigos morales definidos, y ninguno se cree dueño del verdadero camino sino que todos aprenden lo que más puedan del otro, todos habitando el planeta Thyton.  Pero la armonía se verá destrozada por la llegada del letal del imparable e invencible Imperio Infintio de los Rakata, quienes dominan el lado Oscuro mejor que cualquier otra raza, poseen un extraño sable que no tiene hoja metálica sino que un láser de luz saliendo del mango y esclavizan seres sensibles a la Fuerza para cazar planetas habitados. Ellos enviarán un guerrero llamado Xesh, uno de sus esclavos guerreros con una extraña conexión al Reveso Tenebroso especializado en husmear a seres sensibles como él y entregarlos al Imperio.

En el segundo tomo titulado “Prisionero de Bogan”, seguimos a Xesh hasta el planeta Bogan, uno de los satélites de Thyton junto con Ashla. Él será recluido en este lugar debido a que los maestros Je’daii no saben cómo controlarle o qué diablos hacer con él. Este es un mundo donde la luz del sol no brilla y donde cada Je’daii que se sume mucho en la oscuridad es enviado para que encuentre nuevamente su equilibrio; esto porque el mundo estee, mira directamente al planeta Ashla que se encuentra en el cielo, donde siempre es de día, y así mediante meditación entienda que la dualidad es necesaria para el equilibrio. Los Je’daii que se sumen demasiado en el lado luminoso por su parte son encerrados en Ashla y ven en el cielo a Bogan para que aprendan lo mismo. Estos planetas son esenciales y parte clave del mito de la Fuerza en SW, ya que en el Universo Expandido el lado Oscuro era llamado Bogan y el Luminoso Ashla en honor a estos.

En la prisión de tinieblas Xesh pronto se encontrara con Daegen Lok, otro convicto que fue encerrado allí hace años por la Orden debido a que le tomaron por demente dado que comenzó a tener visiones de un futuro apocalíptico. El arma de Xesh, esta extraña espada que utiliza la Fuerza para crear una hoja laser – antepasada de los sables de luz – era parte esencial de las visiones de Lok, por lo que este manipula a Xesh para huir del planeta y formar un ejército para detener el fin del mundo y de paso demostrarle a la Orden Je’daii que siempre tuvo razón y por esto merece ser su líder incuestionable. El problema es que todo lo que él hace para detener el apocalipsis son las acciones que terminan desatándolo, pues dan lugar a la brutal guerra contra el Imperio Infinito profetizada por él.

El tercer volumen de la historia nos pone en mitad del conflicto entre ambos bandos, y donde Xesh deberá decidir a cuál de estos apoya mientras él y Daegen Lok dirigen a los ejércitos Je’daii contra los imparables Incursores de Carne, versiones mutadas de los Rakatas creados con el único fin de ser guerreros imparables e invencibles especialmente creados para asesinar seres que dominan la Fuerza.

 El dúo de John Ostrander y Jan Duursema han sido una de las mejores cosas que le pasó a la saga galáctica en lo que a tebeos se refiere, ya que su relación simbiótica en guión y dibujo produjo unas de las cosas más memorables como la magnífica SW: Legacy u otros comics que dejaron su huella profunda en el Universo Expandido. Por eso estaba interesado en qué sería lo que nos entregarían aquí… y es bastante interesante aunque no vive totalmente a su potencial.

El inicio en Tormenta de la Fuerza es tibio permite que los no iniciados en SW puedan digerir el tebeo de manera fácil, pero comienza con una serie de combates que toman demasiado espacio y cortan el desarrollo de personajes; lo bueno es que tenemos una atmósfera de misticismo y una sensación de descubrimiento interesante.

Cuando llegamos al segundo tomo eso sí, las cosas se ponen al alto nivel que Ostrander nos tiene acostumbrados. Tiene todo el espíritu de la saga espacial, un sentido de aventura enorme, una caracterización y desarrollo de personajes correcta pero no demasiado amplia, incluidos varios Siths que se nos hacen muy carismáticos. Xesh es un protagonista que se hace fácil de seguir debido a sus dudas morales, autodescubrimiento como persona, y su re-conexión con sus sentimientos para demostrar que es más que una máquina de matar y si un ser de carne y hueso; su viaje de aprendizaje para ser un héroe es casi como un Luke Skywalker del Lado Oscuro; aunque claro… jamás llega a ese nivel de conexión e interés con el lector/espectador que el Jedi interpretado por Mark Hamill. Lo que le puedo sacar al guión de este segundo tomo es que Xesh y su interés romántico Shae Koda no tienen la suficiente sustancia para ser memorables como Nomi Sunrider o Ulic Qel-Droma, personajes también miembros del UE que aparecieron en los comics; esto porque nuevamente las excesivas escenas de acción, que podrían alejar al lector menos interesado en la trama.

En el tercer tomo la trama se va haciendo más compleja, interesante y se ahonda en la historia y la mitología de la Fuerza. Sus personajes se hacen más y más carismáticos a pesar de ser algo estereotípicos, la acción esta vez no entorpece sino que ayuda y me hace tener ganas de verlo todo en una película animada o una serie de Netflix.

El dibujo de Jan Duursema comienza bastante débil, porque sus personajes lucen muy estáticos, algo desproporcionados y con narrativa visual poco trabajada; pero mejora a medida que avanza sus trazos se acomodan más, y llega al nivel que siempre ha mostrado tener; tal como Ostrander, a ella le cuesta un poco calentar motores antes de partir con “fuerza” y lucirse. Me gustan varios diseños de sus personajes como el que le da al guerrero Sith Sek’nos Rath, y número a número sus composiciones se hacen más notables. Nunca llega a las alturas que tuvo en Legado, pero si se defiende bastante cuando ya dibuja con ganas en vez de piloto automático.

 El mayor drama con e tebeo en general es como termina. Pero esto no tiene que ver con el guión realmente, o completamente mejor dicho. Porque «Amanecer de los Jedi» tuvo desde un inicio un problema editorial asechando desde las sombras ya que mientras la colección todavía estaba en marcha se anunció el cambio de manos del dueño de Star Wars: pasó de George Lucas a la corporación Disney, y por ende, Dark Horse tuvo que entregarle la batuta a Marvel en cuanto a publicación cómics.

Darkhorse tenía planeado que esta aventura durase muuucho más y que se extendiese como serie indefinidamente para poder establecer perfectamente las bases de su universo y como los Jedi y Sith se dividieron desde los Je’dii, explorando más a sus personajes, situaciones, planetas y mucho más; pero no pudimos ver esto y todo fue cortado de golpe dejando muchas preguntas en el aire. No nos entregó un mal final, ya que los villanos tuvieron lo que se merecían, los héroes triunfaron y las cosas lograron volver a la paz; pero no era lo que esperaba y el final que se merecía. Es como si me dijeran que SW termina luego de Episodio IV y no me dejasen ver El Imperio Contraataca y Regreso del Jedi, se nota que aquí había más que contar y no se pudo.

La lucha entre la Orden Je’daii y el Imperio Infinito de los Rakata visto aquí no fue nada más que la primera batalla en un conflicto que sería conocido como las Guerras de la Fuerza, que terminarían con los seguidores de Ashla y los de Bogan enfrentados entre sí. Si la serie hubiese continuado en vez de ser cancelada hubiésemos visto a la facción oscura liderada por Daegn Lok contra el resto de los Je’dai batallando por 10 largos años y como los Ashla vencen y se transforman en los Jedi que sirven exclusivamente al lado luminoso de la Fuerza, abandonando Tython y estableciéndose en el planet Ossus. Finalmente accederían unirse a la República Galáctica como sus guardianes, y el planeta que dio origen al control de la Fuerza se volvería una leyenda, visitado por Darth Bane miles de años en el futuro. ¿Cómo se esto? Pues por el juego The Old Republic, la novela complementaria “Into the Void” de Tim Lebbon y la guía “Jedi vs Sith”. Una lástima que todo esto jamás pudiese salir publicado y desarrollado en forma de tebeo porque prometía mucho.

Al final, la historia no es ni de broma cercana al nivel del clásico «Tales of the Jedi» (Relatos Jedi) en cuanto a guión y dibujo, pero en cualquier caso, no deja de ser una historia del UE bastante rescatable, sobre todo porque explora un periodo jamás tocado por otros guionistas antes de esto. Me llega a dar pena acordarme que esta historia junto con otras novelas, comics y más ya no son canon sino que meramente algo fuera de continuidad que ya no cuenta para nada; pero eso no quita que se le pueda dar una leída y disfrutar; ya conocen sus problemas y virtudes, así que vean por ustedes mismos si “Amanecer de los Jedi” es algo para ustedes.

7/10


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Reseña Comic: Batman Año Uno



BATMAN: AÑO UNO

Editorial: DC Comics
Fecha de Publicación: Febrero – Mayo 1987
Guionista: Frank Miller
Dibujante: David Mazzucchelli
Reseña: Ñoño Cool

Batman, el Caballero Oscuro, el vigilante encapotado, el murciélago, o como quieran llamarle, ha tenido decenas de reimaginaciones tanto en los comics, series animadas, películas animadas, series de tv, y los muchos films live actions que ha protagonizado. Las más recientes en la memoria colectiva son “Año Zero” a cargo de Scott Snyder que quedó oliendo a mediocre por todos lados, y “Tierra Uno” que es un pequeño clásico en si mismo dada su calidad; pero aún así a pesar de que se ha intentado una y mil veces contar sus comienzos, ninguno lo ha hecho mejor que Frank Miller en su “Batman: Año Uno”, lectura obligada para cualquier fan del murciélago y seguidor de los tebeos en general, repleta de momentos memorables, diálogos para el recuerdo, mucha acción, desarrollo de personajes, dinamismo, y mucho más que volvieron a esta historia en un clásico y la “versión definitiva” del origen del personaje.

Lo que los aspectos del personaje de Batman que ya no estaban re-definidos por Frank Miller en su Dark Knight Returns un año antes, se realizaron en esta serie con este nuevo origen histórico para Batman, cortesía del escritor Frank Miller y el artista David Mazzucchelli. Este tebeo es una verdadera obra maestra, y es el pilar monumental sobre el que se sustenta gran parte de toda la mitología posterior y moderna sobre Batman, por lo que se ha vuelto un referente gigantesco para dibujantes, guionistas y lectores por igual.

La historia es conocida por virtualmente todos los que me están leyendo en estos momentos, pero de todos modos vale la pena mencionarla: Bruce Wayne en sus veintes luego de someterse al entrenamiento más intenso y duro de su vida a lo largo de todo el mundo perfeccionando cada una de sus habilidades regresa a Gotham City, su objetivo era volverse lo suficientemente capaz física y mentalmente para poder combatir el crimen en el sucio nicho de podredumbre donde fueron asesinados años atrás ante sus ojos, y así honrar su memoria.

Para esto asume el rol de vigilante sin ningún disfraz, pero no va nada bien, apenas llega a su cada vivo de regreso y en ese momento una idea cruza su mente… adoptar una nueva identidad inspirada en sus más profundos temores, escudarse en ellos, domarlos y doblegarlos hacia su voluntad y así de esa forma inspirarlos en los supersticiosos y cobardes criminales. Que esta historia fuese la base para la exitosa película Batman Begins no es de extrañar, ya que Miller escribe la trama en un estilo totalmente cinemático, y el brillante trabajo visual de Mazzucchelli sin duda le agrega un estilo cinematográfico a todo el producto también.

Lo que no se usó para el film de Christopher Nolan es la otra mitad parte de importante, interesante y valiosa para el argumento que compone a “Año Uno”, la simultanea narración sobre la llegada del teniente de policía James Gordon a la misma ciudad donde llega el playboy, genio, millonario y filántropo Wayne, con el único objetivo de demostrarle a todo el mundo y en especial a sí mismo, que es lo suficientemente capaz de ejercer el cargo en una de las urbes más peligrosas del país. Para esto tendrá que lidiar con decenas de policías, detectives y otros representantes de la ley podridos hasta la médula si quiere hacer cumplir la justicia, además de balancear su vida personal junto con la laboral, problema tan complejo para él que hará ver el tener que limpiar el departamento de policía de todos sus malos elementos como un paseo en el campo.

De hecho a pesar de llamarse “Batman: Año Uno” toda esta obra es mucho más una historia de Jim Gordon que del murciélago que lleva su nombre en el título. Cosa que a veces pasa por alto cuando hablan de los mejores momentos del tebeo y se acuerden de cada gran instante que tuvo al Caballero Oscuro haciendo de las suyas, casi como si solo fuese él quien apareciese en cada viñeta. Pero Bruce solo ocupa alrededor de la mitad del tiempo de pantalla aquí, quizás incluso menos que Jim, y tal vez se deba al gran nivel de trama, diálogo y atmósfera que Miller pone en todas sus apariciones y por eso no lo notamos.

El regreso de Bruce Wayne a Gotham es contado en paralelo con la llegada de Jim Gordon desde Chicago. En ese momento, Gotham es un lío de corrupción. El comisario está en el bolsillo de la mafia como su juguete que finge hacer cumplir la ley mientras mira hacia otro lado cuando ellos matan, roban o realizan cualquier atrocidad, y lo mismo la mayor parte de la policía. Gordon es uno de los pocos buenos policías en el lugar, y el único con la valentía suficiente para intentar algo.

Se nota MUCHO que Miller basó a su Jim Gordon y su cruzada en Sérpico, el film de 1973 protagonizado por Al Pacino, ya que el viaje de estos dos policías que tratan de limpiar sus departamentos es notablemente similar en algunos aspectos. Tenemos al hombre recto y que no acepta dinero de los criminales, por esto nadie quiere ser su compañero o trabajar con él y vive en constante riesgo, recurre a los jefes de alto mando pero no le escuchan, y por eso se lanza de cara al peligro enfrentándose a criminales y colegas de profesión por igual para limpiar sus calles él mismo… lo que le pone en una encrucijada de muerte. Ambos tienen arcos argumentales clavados el uno al otro.

Los caminos de Bruce Wayne y Jim Gordon comienzan muy separados y hasta contrapuestos en más de una ocasión, pero en el transcurso de la historia que ocupa cuatro números, los dos caminos se unen. No es hasta el final que Gordon y Batman se ven las caras. Esta es una historia de cómo se forjó esa relación, de cómo dos hombres llegaron a la más sucia y podrida ciudad en Estados Unidos con la esperanza de hacer algo bueno.

El viaje de Gordon se utiliza para ilustrar la corrupción en Gotham, de la suciedad y la oscuridad como la ve el ciudadano común en las calles, y como la policía pasa de ser totalmente corrupta a mayormente corrupta… que es una enorme mejora considerando las circunstancias.. La parte de Batman es más sobre la transformación del hombre al mito, de la forma en cómo la dureza de Gotham obligó Bruce Wayne para ponerse un traje de murciélago. Mezclados entre sí, hacen una increíble exploración de la mitología de Batman.

Ambos personajes tienen un enorme paralelo en sus personalidades, ya sea su inquebrantable sentido del deber, responsabilidad y honor, así como su sentido inamovible de la justicia; los dos quieren marcar una diferencia en un lugar donde eso prácticamente los condena a muerte sin que su cuerpo sea encontrado ya que se enfrentan a individuos terriblemente peligrosos dado el nivel de poder político que manejan; y los dos poseen ayuda de un aliado, ya sea Alfred o la detective Essen… aunque claro, Bruce no tiene un interés romántico con su mayordomo como Gordon lo tiene con Sarah.

Ahora, su parecido que más me gusta es la fragilidad física y mental de ambos. En Gordon es normal, ¿pero en Batman? Malditamente difícil de encontrar, especialmente en los últimos años de la época donde vivimos. El Batman de Miller es uno que hace MUCHO que no vemos en las páginas impresas: humano. No es el “Bat-god” que puede vencer a Darkseid, los Vengadores, Superman, Jesucristo y Chuthulu con 30 minutos de preparación y una mano atada en la bati-espalda que se ha vuelto tan enfermantemente popular en los últimos 6 o 5 años – fenómeno que tuvo sus semillas de la mano del mismo Frank con la mítica TDKR – sino que nos muestra la esencia que lo hizo popular en el primer lugar: puede equivocarse, fallar, sangra, teme… pero sigue viniendo, nunca se rinde, jamás se detendrá en su intento de proteger al inocente y castigar al culpable, no importa cuánto le cueste.

Nuestro murciélago es todavía muy joven, un verdadero novato recién ganando confianza y experiencia en lo que hace y a pesar de tener un objetivo en mente, aún así sabe que la voluntad no es todo cuando pones tu vida en la línea de riesgo. Los habitantes de la ciudad, así como la misma ley y Jim dudan sobre la efectividad de este vigilante, si es un héroe o una amenaza, y aunque fuese un héroe, si es que le puede permitir operar sin control apropiado.

Esto es una visión más realista de Batman, el cuestionarlo y verlo fallar de tanto en tanto es lo que necesitamos para recordar de que es un humano buscando el pináculo de sus capacidades, no un dios vestido de roedor con alas, esto permite explorarlo con cuidado en vez de solamente entregarnos fanservice bochornoso, eso lo vuelve tridimensional y no solo un «because I’m Batman!» con patas.

La narrativa nos sumerge en una película de género negro hecho tebeo, y lo hace de manera fluida, cinética, y no tiene ningún panel desperdiciado, el ritmo es fantástico y nunca te suelta, además el uso de calendarios para mostrarnos el paso del tiempo es un recurso perfecto que acompaña los aprendizajes de ambos protagonistas. Y fue la demostración de que los comics realistas podrían llevarse a la práctica y popularizarse.

En el dibujo tenemos a David Mazzucchelli, y este es sin duda una de sus mejores obras. Se nota que se en este momento se había acostumbrado a trabajar en conjunto con Miller, y nos presenta un estilo que es tan simple y con trazos básicos por un lado, así como lleno de de detalles y grandiosidad por otro, hay un gran sabor a ese Batman de los años 40 en cuanto al diseño elegante pero sencillo del personaje y que logra hacernos pensar: “si yo me encontrara con esto en la noche, estaría aterrado”.

Los trabajos de Loeb en Batman años posteriores como Long Halloween, los films de Nolan, la serie animada de los 90, sacar una espantosamente mala secuela conocida como “Año Dos” que tuvieron autores completamente distintos a esta; a rehacer todos los orígenes de los personajes de DC poniéndoles “Año Uno” como a la JLA, Robin, Batgirl, etc (incluso Santa Claus sacó su Año Uno y no es broma), la influencia de esta obra a casi 3 décadas de su publicación es innegable, pero hay dos elementos que no han seguido la continuidad actual, uno me alegra, el otro me entristece.

Me refiero en el primero, a que Selina Kyle ya no es una prostituta reformada que se hace heroína, y esto me alegra porque el elemento que más me molesta de Miller es que el 100% de sus mujeres sean tan sexualizadas al punto de volverlas a todas prostitutas, o fieras rígidas que odian a los hombres pero solo quieren encontrar a uno que las domine y viole, es cosa de ver todas las mujeres en su «All Stars Batman & Robin the Boy Wonder»…. Digo WTF Frank! Solo Carrie Kelly no corrió esa suerte porque era una niña de 11 años y tanto. Y mejor que Catwoman tenga un nuevo origen menos objetivizado a pesar de que siga siendo una sex symbol.

Lo que me molesta que no se haya quedado, es que Batman ya no es humano, sino que una máquina de deux ex machina que puede contra todos, Javhe, el diablo y 12 panteones y medio de otros dioses solo si tiene prep time y un plan. Lo han vuelto un maldito dios y por esto se me hace extremadamente aburrido leerlo en estos últimos años. Lo bueno es que de tanto en tanto hay gente que si comprende que la vulnerabilidad es parte de su personaje y entregan arcos de calidad.

Otro punto a destacar es que Miller ofrece algunas pistas enormes sobre que Gordon conoce que Bruce Wayne es Batman. Después de que un desenmascarado Bruce salva la vida del hijo recién nacido de Gordon, el futuro Comisario consigue darle una mirada larga y dura a Batman. Muchos han interpretado la línea de Gordon, «Sabes, estoy casi ciego y sin mis gafas», para indicar que no podía realmente decir quién era el salvador. Esas personas están equivocadas. Gordon está ofreciendo una excusa para una negación plausible. Por lo menos, su esposa le dio dos buenas miradas a Bruce en acción sin máscara. El poder del conocimiento de Gordon durante los años que tiene del murciélago y aún así decida jugar al ignorante posee mucho más importancia para su relación que la verdadera ignorancia de su identidad retratada en años posteriores.

En conclusión, esta es un comic de los años 80 cuando Miller estaba en su mejor momento y el mundo del comic estaba en su mejor momento, y aún así destaca como una obra maestra entre todo lo que se publicaba en ese entonces o creaba el legendario escritor. Se sigue sintiendo igual de interesante, nueva, entretenida y fantásticamente construida como hace décadas atrás, y creo que es necesario leerla si eres fan del murciélago o si quieres recordar un tiempo cuando el que Batman es humano realmente significaba eso.

10/10


Enlace de Archivo de Comics:    Batman Año Uno (edición especial TPB en Blanco y Negro)